Automatizar es tentador justo cuando no deberías. Esta semana automatizamos tres flujos: dos ahorraron horas, uno nos costó cuatro días.
El que falló era un disparador de correos. Parecía trivial. No lo probamos contra el caso raro y mandó duplicados a la mitad de la lista.
qué aprendimos
Automatiza lo aburrido y repetido, no lo delicado y poco frecuente. El trabajo manual que haces tres veces al mes no necesita un robot; necesita una lista.
Si todavía no entiendes el proceso a mano, automatizarlo solo escala el error.
Lo contamos completo, con el correo de disculpa incluido. Recuperamos tres bajas siendo honestos.