Tres demos esta semana. Los tres prometían un producto que 'razona solo’. Dos resultaron ser un humano detrás de una cortina apretando botones — wizard-of-oz con buena iluminación.
No es fraude; es entusiasmo mal medido. El problema empieza cuando el demo se vende como prueba.
cómo se verifica
La diferencia entre un producto real y una grabación de pantalla cabe en cinco preguntas. La más barata: pídele al sistema algo que no esté en el guion. Si la latencia se dispara o la respuesta esquiva, ya sabes quién está apretando los botones.
Un demo no es un recibo. Un recibo es lo que pasa cuando nadie está mirando el demo.
Publicamos el desglose para que cualquiera lo repita antes de firmar un contrato.